Afortunados

Muchas veces vemos en los perfiles de whatsapp esta etiqueta: Afortunado.

Nosotros, los miembros de la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora de las Angustias, lo somos, A-FOR-TU-NA-DOS, y más ahora en este tiempo dichoso de la Navidad, porque como nos recordó nuestro Consiliario el pasado viernes: HAY NAVIDAD.

Y la viviremos con tanta intensidad como prudencia. Cuando Dios se hace Hombre como nosotros, nos dignifica y nos iguala, desde luego, nos hace Hermanos y esta identidad es la esencia de la Hermandad.

No oculto que hemos pasado, y puede que aún pasemos, momentos difíciles, incluso tremendos en lo anímico y en lo material. Pero en esos momentos la Hermandad tiende la mano, pretende consolar, atender las necesidades de otros. Para eso estamos. El año que concluye me ha suscitado muchas dudas, en todos los sentidos (tampoco me ha resultado fácil como hermano mayor), pero me ha enseñado que sólo juntos saldremos a flote.

Así que me considero afortunado y afortunados somos en conjunto los hermanos.

Afortunados por tener una Madre tan grande que a todos nos acoge, ayer, hoy, mañana. Más que grandes eventos la conmemoración del 475 aniversario nos ha revelado la pequeñez, como la tuvieron todos los que nos han precedido. Sólo desde esa humildad comprobamos que nuestro aniversario ha sido sencillo pero profundo, doméstico como el hogar de Nazaret, cercano a pesar de la distancia física y eso que ha dado en llamarse distancia social. No estamos hechos para el distanciamiento. Y en un año difícil para las muestras de la piedad popular, propias de nuestras hermandades y cofradías, bien podemos sentirnos afortunados.

Afortunados del apoyo mutuo que han significado los Relatos de la pandemia y la compañía impagable de nuestra web y de las redes sociales. Afortunados por haber participado en cultos y charlas de formación (muchos de ellas online, pero tan reales como la vida misma). Afortunados por haber sido testigos un año más del inmenso amor de Granada hacia su Patrona, el día de la Ofrenda y el de la Procesión, porque hemos tenido, claro está con un formato diferente, ofrenda y procesión. Afortunados por haber podido celebrar incluso nuestros cabildos de hermanos, cuando tantas corporaciones no han podido hacerlo, y además a los pies mismos del Sagrario y de la bendita imagen de la Virgen de las Angustias. Afortunados por recibir nuevos Hermanos y Hermanas. Afortunados por haber culminado el aniversario con una Eucaristía televisada que ha llegado a tantos y tantos granadinos dispersos por nuestra Andalucía. Afortunados…, porque así nos sentimos a pesar del sobrecogimiento que a veces nos atenaza. Confieso que lo he sentido, supongo que como muchos de vosotros.

Por eso miramos al futuro inmediato con esperanza, con la fortuna de sentirnos hijos de un Dios grande, compasivo y misericordioso, que ya está aquí (estos días lo recordamos de nuevo) entre nosotros, encarnado en las entrañas de María. Nunca nadie tuvo a Dios tan dentro. Y con él viene el Reino. AFORTUNADOS, sí, por cooperar en la construcción del Reino, por nuestra incansable OBRA SOCIAL que ilumina el futuro de muchas personas sumidas en la oscuridad del presente.

Gracias por ser luz, levadura, sal. Gracias a todos los hermanos y hermanas que colaboráis a diario con la Hermandad, porque vosotros, con vuestros afanes, desvelos y trabajos, la hacéis grande, más grande que los títulos que le ha deparado la Historia. Gracias por vuestra comprensión al disculpar mis titubeos, mis errores, mis omisiones… Gracias por estar ahí, por vuestra aportación de tiempo y dinero, por echar una mano, por asumir la subida de cuotas, tan inoportuna ahora como necesaria, por responder cuando algo se os pide, por colaborar en la campaña de Navidad y Reyes (adelante los indecisos, aún estáis a tiempo), por testimoniar vuestra fe, vuestra esperanza, vuestra caridad (que lo son de toda la Hermandad), por decir sí como María y por perseverar un día tras otro. Gracias por la guía y estímulo continuo que recibimos de nuestros sacerdotes. Gracias por el ejemplo de todos.

Sois el aliento que da sentido a esta Navidad, el impulso para un Año Nuevo venturoso.

El Hermano Mayor

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