Manto de la Duquesa del Infantado

En el Año Jubilar del Centenario de la Coronación Canónica de la Patrona de Granada deparó a su Real Hermandad Sacramental el gozo de recuperar una pieza artística de la máxima categoría: el manto que regalara a la Stma. Virgen de las Angustias la duquesa del Infantado y de Pastrana en 1757.

La labor se realizó por el taller de bordado de Jesús Arco López, que contó con la colaboración de Álvaro Abril Vela en la reestructuración y reconstrucción del dibujo original del manto, ajustándose lo más posible a las representaciones conservadas en las que aparece el manto de la duquesa de Pastrana. El trabajo realizado ha consistido en pasar a nueva tela, limpiar sus hilos, restaurar el bordado y redimensionar el soporte de terciopelo de este manto, cuyo estado de conservación era lamentable, hasta el punto de que se daba por perdido desde mucho tiempo atrás.

Manto de la Duquesa del Infantado

Manto de la Duquesa del Infantado

La ejecución de esta obra ha sido posible gracias a la generosidad de los mayordomos de aquel año, D. Ángel Luis Vázquez, D. José Luis Molina y D. Francisco Salazar, Hermano Mayor, y sus familias.

Se trata de una pieza de bordado dieciochesca que resalta por su sencilla elegancia. Está ejecutada con hilo de oro sobre terciopelo negro, como es habitual en los mantos de la Virgen de las Angustias. Flores doradas de abiertos pétalos salpican la superficie de este manto, que se encuentra orlado por una artística cenefa con motivos vegetales, elemento muy característico del bordado de aquella época. En una medida secuencia ondulada, se entrelazan tallos vegetales rematados en roleos y flores. Marca la boca del manto, justo sobre la cabeza de la venerada Imagen Patronal, el anagrama de María. Se completa la obra con exquisito encaje de oro fino, de los denominados de “concha”, y forro burdeos adamascado.

Como todas las prendas relacionadas con la Virgen de las Angustias, tiene este manto un intenso valor devocional. El interés por donarlo de la XI duquesa del Infantado y VII duquesa de Pastrana, Dª. María Teresa (Francisca Alfonsa, como gustaba llamarse ella) de Silva Hurtado de Mendoza y Sandoval de la Vega y Luna, representante de la más alta nobleza hispana, muestra la proyección que por entonces tenía ya por todo el país la devoción a la granadina Virgen de las Angustias.

Viuda del X marqués de Távara y primo suyo, Dª. Francisca Alfonsa llevaba veinte años al frente de las Casas del Infantado, Pastrana, Éboli y Lerma, entre otras, cuando dispuso la donación de este manto, que debía hacerse de forma anónima (y así se hizo en cabildo de 2 de diciembre de 1757), comisionando para ello a D. Nicolás de Palomar. Pronto el origen de la donación fue un secreto a voces, máxime cuando se impuso una demora en su estreno, aconsejada por el hermano oficial diputado para este asunto, D. Antonio José Ruiz. Lo hizo colocar a la Imagen el 21 de marzo de ese año, en plena Semana Santa, de forma que lo lució en la significativa jornada del Jueves Santo.

Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz

Manto de la Duquesa del Infantado

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