La Sala Principal

Bóveda del Camarín

Pintura de la Coronación Canónica de la Virgen

En la pieza central o camarín propiamente dicho, de planta rectangular, el trabajo de los mármoles alcanza especial exquisitez, como puede verse en el pedestal y en la solería (en la que destaca la mano de Isidro Navarro), con interesantes alusiones al sol y la luna, las estrellas, la granada abierta y cerrada o escenas de caza. Este es el espacio más remodelado a causa del incendio del camarín. Este incendio, acaecido el 26 de julio de 1916, y la coronación canónica de la Patrona de Granada, el 20 de septiembre de 1913, fueron añadidos en sendas pinturas de las bóvedas. Ante la Sagrada Imagen dos ángeles sostienen una corona imperial en recuerdo de ese día.

La cúpula

Finalmente la cúpula recrea de nuevo el relato de los Dolores de María. Arranca sobre cuatro pechinas en forma de venera que cobijan respectivamente los bustos del discípulo Juan, María Magdalena, José de Arimatea y María de Cleofás. Los  cuatro, testigos de la escena del calvario, dos hombres y dos mujeres, dos jóvenes y dos adultos, como símbolo de los creyentes y testigos de todos los tiempos, de todo género y edad. Sobre ellas, el tambor presenta una trenzada corona de espinas que contiene de nuevo siete pequeñas pinturas de los siete Dolores de María, flanqueadas por parejas de ángeles dorados que sostienen, siete de esas parejas, un puñal y, la octava, una guirnalda de flores.

La linterna superior, dorada también como todas las zonas altas de este recinto, es expresión de la gloria celestial. Si reparamos en que bajo el camarín estaba la bóveda de enterramiento, comprenderemos perfectamente el vínculo indisoluble entre la Iglesia purgante y la triunfante, con el eslabón intermedio de la Iglesia militante (simbolizada en el cuerpo del templo).

Bóveda del Camarín

Bóveda de la Sala Principal del Camarín

Eso, sin duda, representa el conjunto del camarín, sobre los principios de majestad y trascendencia: una glorificación de la Virgen María, Madre de Dios y discípula perfecta, que en la representación de las Angustias es la Corredentora, la mujer que ofrece al Padre el cuerpo muerto de Cristo –a los tres días Resucitado- para la salvación del mundo.

Dos Ángeles sostienen la Corona

Dos Ángeles sostienen la Corona

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