San Juan Pablo II en la Basílica

Fue el día 5 de noviembre de 1982, viernes. En su primera visita a España, el Papa Karol Wojtyla recaló en Granada. El acto multitudinario, una misa al aire libre, tendría lugar en la explanada cercana a Almanjáyar, donde hoy se encuentra el ferial (allí se concentraron alrededor de medio millón de personas), pero antes de eso, desde el aeropuerto, la comitiva papal se dirigió al centro de Granada, donde estaba prevista la parada en la Basílica de Nuestra señora de las Angustias.

Viajaba en el célebre papa-móvil, pero quiso el destino que llegara a Granada en un autobús de la empresa Alsina Graells, al sufrir una avería el vehículo papal, pudiéndosele ver sentado en el asiento auxiliar delantero, junto al conductor. 200.000 personas, en estimación de la prensa, lo esperaban en las calles de Granada.

La visita fue breve pero emotiva: el tiempo exacto para llegar hasta el altar mayor postrarse y orar ente la Reina de Granada, cuya proyección devocional ya conocía el papa polaco. El público lo esperaba ansioso en la Carrera de la Virgen, donde se situaba la corporación municipal en pleno a las puertas el templo. Llegó sobre las seis de la tarde, con su séquito de purpurados y nuestro arzobispo, el siempre recordado D. José Méndez. Y ante la basílica se les unieron el cura párroco y demás sacerdotes colaboradores de la Parroquia. En la misma puerta firmó en el libro de visitantes ilustres.

Uno cuantos escogidos por razones de seguridad, sacerdotes principalmente, lo fueron saludando en su deambular hasta el altar mayor, mientras sonaba el entrañable órgano de la iglesia. La blanca silueta papal, sobre el reclinatorio adornado con rojos terciopelos y damascos, es una estampa hoy inolvidable. Arrodillado, rezó ante la Virgen, en un gesto sencillo, sincero y emotivo, que bien conocen miles y miles de granadinos, porque muchos lo hacen a diario. Todo ello en un clima de profundo silencio, en íntimo diálogo con María, que se remató con los acordes de la Salve Regina.

Vítores y aplausos lo recibieron de nuevo a las puertas de la Basílica, donde el alcalde de la ciudad le hizo entrega del escudo de oro de la ciudad, cerrándose este acto, tan breve como intenso, con unas palabras del Sumo Pontífice para saludar a Granada y su bendición apostólica.

Sendas reliquias de este papa santo se veneran en la parroquia de San José de Calasanz (por la hermandad escolapia del Santísimo Cristo de la Expiración) y en el altar de la capilla del Centro de Estudios Superiores “La Inmaculada”. En nuestra Basílica consta su visita en una placa situada en el crucero, junto a la capilla de San José, y más recientemente con un busto en bronce realizado por Raúl Abad y colocado en el patio de acceso a la sacristía por Nuestra Hermandad, bendecido justamente el día que se cumplieron los 35 años de la visita papal, 5 de noviembre de 2017, en medio de una gran expectación. Era la clausura del VII Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías de Nuestra Señora de las Angustias. La misma Imagen Patronal fue testigo de excepción, en una estampa inédita: vuelto su trono hacia el patio, justamente delante de la portadita del mismo que preside la imagen del Patrón de Granada, San Cecilio.

 

Miguel Luis López-Guadalupe Muñoz

 

 

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