Memorias de la Ofrenda Floral

Queridos hermanos: Como el confinamiento se alarga y aun no disponiendo de mucho tiempo porque Dios ha tenido a bien permitirme colaborar en esta lucha, aunque sea en una pequeña contribución, contaros historias mejora mi estado de ánimo y hace más soportable la incertidumbre de nuestro futuro. Es por lo que os amenazo de nuevo con otro relato de mis vivencias y recuerdos de nuestra Hermandad. Como lo prometido es deuda, quiero en esta ocasión contaros un episodio de la historia de la Ofrenda Floral a nuestra querida Virgen de las Angustias.

No sé si todos conocéis  porqué se acerca la Imagen a la puerta de la Basílica el 15 de septiembre y si siempre fue así. Los años 1982 y 1983 permaneció en su camarín, esos primeros años el entusiasmo de los granadinos se palpaba en sus rostros, pero era evidente una cierta expresión de tristeza al venir a ofrecerle su regalo y ver lo lejos que estaba la Imagen. Sus fieles sabían que estaba allí pero no podían ver su rostro por la distancia, aunque siempre la llevamos en el corazón. Qué triste verla tan lejos y me atrevería a decir que en su rostro también se notaba la tristeza, por eso decidimos que había que llevarla a la puerta para que el día de su onomástica estuviéramos más cerca. Como ya os conté en el artículo de la historia de la Ofrenda, la Hermandad cuyo Hermano mayor era D. Salvador Montoro y nuestro Cosiliario    D. Carlos Torres no vieron oportuno el traslado al cancel, estoy convencido que con el motivo de salvaguardar la Imagen y puede que también un poco por la desconfianza en que los jóvenes camisas blancas en su alocado entusiasmo provocaran algún desperfecto, ahora con el paso del tiempo comprendo más sus dudas, quizá aquella insistencia era más debida al atrevimiento juvenil que a la prudencia y responsabilidad que la Hermandad debía imponer, pobre Antonio Porras por aquel entonces secretario de la Hermandad lo que tuvo que soportar. Con lo que no se contaba y no todos sus miembros, era con la obstinación de los camisas blancas, si ya estábamos preparando el carretón para su salida a la puerta, por cierto, nosotros mismos, ya os conté en la historia de la Ofrenda lo del calambrazo propinado por Antonio y Angel Luis a mi persona. Como es posible que un acto de esa naturaleza y con la trascendencia que tuvo, el que suscribe que estaba en primera línea de aquel propósito ni nadie que lo vivió pueda explicarse cómo se consiguió la salida de la Imagen, porque necesitó de muchos sombrerazos. Lo cierto es que el 15 de septiembre de 1984  y unos minutos antes del comienzo de la Ofrenda y con la Imagen a los pies del camarín montada ya en el carretón, un miembro de la Junta de Gobierno cuyo nombre me reservo exclamó “pero que la van a sacar”, hasta tal punto llegó la confusión, vaya si salió, hasta la puerta. Pero es que no me cabe ninguna duda “Ella quería salir”. En el tira y afloja de la aceptación de nuestro propósito estaba el compromiso de volverla a su camarín al terminar el acto y para la Eucaristía. Se tardó exactamente veinte minutos en bajarla y veinte en subirla, incluido quitar la cruz como todos sabéis, de tantas veces como he participado en esa operación fue la más fácil y silenciosa,” que equipo los camisas blancas”, y es que “Ella quería salir”. Con la mayor delicadezala acompañamos a la puerta, justo hasta el cancel de hierro, en la actualidad permanece en el portón de madera. Nunca podré borrar de mi memoria ese momento que permanece tan vivo como aquel día guardado con tesón en mi recuerdo. Tras abrirse las puertas de madera y ahora si voy a decir los nombres, Francisco García Fenoy y José Angel Cantón, Antonio González y el que suscribe empujaron con suavidad la Imagen hasta la cancela de hierro, provocando su Majestuosa salida un estallido de aplausos y vítores, donde la esperaban los Granadinos, la Hermandad, Horquilleros, Palieros, Hermanas Cofrades y los camisas blancas cantando la Salve en latín, para lo que habíamos preparado unas pequeñas chuletas y que no se notara que no teníamos ni idea, fue la Salve y no el Himno. La Imagen salió también el 1985 y a partir de ahí se acordó los años que coincidiera el 15 de septiembre en sábado o domingo. Así es como pasó y así es como lo cuento, la brevedad del relato me hace no entrar en detalles y no quiero aburriros, además sabríais más que yo. Lo que si quiero trasmitiros es que habiendo vivido este episodio de la historia de nuestra Ofrenda y visto las circunstancias que concurrieron y la obstinación entre los partidarios de la salida y los que no tanto “Ella quiso salir” a recibir y corresponder al regalo de sus hijos. Ahora querría salir a socorrernos con su presencia en nuestras calles como en otras duras ocasiones ha ocurrido, pero el confinamiento y las normas dictadas por las autoridades lo impedirían, pero nos acompaña siempre, está con cada una de las personas que están demostrando su grandeza y comprende la miseria de las que se inhiben en esta crisis.

Os envío un fuerte abrazo.

Que Dios os bendiga y nuestra querida Virgen de las Angustias os proteja.

Adolfo Torres Izquierdo

 

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