Un templo hecho a medida de la devoción a Nuestra Señora de las Angustias

Una visita guiada al templo de Nuestra Señora de las Angustias nunca defrauda. Por más vistas que se tengan las paredes, bóvedas y capillas de nuestra iglesia basilical, desentrañar su valor artístico y su evolución histórica es un ejercicio que ayuda a valorar mejor lo que tenemos y a amar más lo que mejor se conoce. Este fue el sentido último de la magistral explicación ofrecida en la mañana del sábado 21 de noviembre por Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz.

Este reconocido cofrade granadino y horquillero de nuestra Patrona, es profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada y un experto conocedor del Barroco granadino y su escuela escultórica. Así lo subrayó el Hermano Mayor en la introducción que hizo de esta visita, que se enmarca en los actos que desarrollan nuestra Hermandad y nuestra Parroquia como conmemoración de los 350 años de la consagración del templo que actualmente conocemos y gozamos, terminado de construir en el año 1671.

Desde el presbiterio y ante un público que rondaba el centenar de personas, Juan Jesús López-Guadalupe abordó en primer lugar el origen de la devoción granadina a la Virgen de las Angustias y la evolución de su ermita (de las Angustias y Santas Úrsula y Susana) desde comienzos del siglo XVI. Pequeña ermita primero en el lugar de las Tinajerías, una de mayores dimensiones después en el solar concedido a la Hermandad por el rey Felipe II, iglesia ampliada tras convertirse en Parroquia ya en el siglo XVII y finalmente este suntuoso templo barroco cuya construcción inició el arzobispo D. José Argaiz y concluyó su sucesor D. Diego Escolano.

Desgranó los pormenores de su traza, materiales y construcción, la disposición de su planta en cruz latina, presbiterio elevado y capillas laterales, entonces independientes unas de otras. Describió con detalle el programa iconográfico de su retablo mayor, hoy en la iglesia de Santa María de la Alhambra, en el que se inspiró en buena medida el realizado en mármoles polícromos ya en el siglo XVIII, una vez construido el camarín de la Virgen. Destacó el valor de los retablos y de las pinturas de la Pasión distribuidas por la nave central, así como los elementos que se fueron añadiendo más tarde, como el púlpito y el Apostolado, sin olvidar la majestuosa fachada con dos torres y la portada con la valiosa y original representación de la Virgen de las Angustias, tallada en piedra por Bernardo de Mora y el joven José de Mora.

Una hora de explicación nos ayudó a tomar mayor conciencia de la importancia de un templo que se convirtió desde su construcción en el centro de la devoción mariana de los granadinos y que conformó en su entorno un barrio bullicioso, el más poblado de la ciudad, cuyas calles todavía conservan en buen número el nombre de “la Virgen”.

La “Virgen”, que en Granada no puede ser otra que la Virgen de las Angustias, la que vive en la Carrera.

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